Synopsis
Este era un hombre que nació en un pueblito bicicletero y muy pronto entendió que sus dones no eran la belleza y la fortaleza física, sino la palabra, la voluntad y su indomable ansia de saber. Un día el tren pasó frente a sus ojos, y en el ruido de la máquina escuchó el inicio del relato del resto de su vida. En opinión de Saturnino, uno de sus amigos, ser ferrocarrilero es lo mejor que puede sucederle a un hombre. Y Trinidad Pineda Chiñas, el personaje central de esta novela, está de acuerdo, pues el tren lo lleva a todo: desde su pueblecito en Oaxaca hasta lugares que nunca imaginó; desde su precaria posición de niño consentido hasta el instante en que habló a sus colegas con tal ardor y convicción que de ahí salieron dispuestos a luchar por la causa de los trabajadores y pararon de cabeza a un país y a un régimen. El tren es todo para Trinidad, pues también lo lleva a incontables saberes, oficios, personas y posibilidades. El tren es la vida, qué duda cabe. Pero si bien ser ferrocarrilero es asunto de hombres, ninguno de ellos es nada sin el apoyo decidido de las mujeres.
Madres, esposas, maestras, amantes, adelitas, rieleras, transitan por esta novela con poderosa presencia, con cariño sutil, con la fuerza inabarcable que late dentro de cada una. Bárbara, Sara, Rosa: apoyo en la lucha, fuerza en el hogar, placer. Como también en la vida, las mujeres en esta novela son lo que los hombres no alcanzan a ser, o ni siquiera imaginan. Aman sin reserva y con ese amor mueven al mundo.