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Overview
La nueva novela de Paulo Coelho, autor del bestseller internacional El Alquimista, es la historia de María, una joven prostituta del interior de Brasil, cuyas primeras experiencias inocentes en el amor la dejan con el corazón destrozado.
A una temprana edad, María se convence de que nunca encontrará el amor verdadero, creyendo en su lugar que "el amor es algo terrible que te hará sufrir." Un encuentro casual en Río de Janeiro la lleva a Ginebra, donde ella soñaba encontrar fama y fortuna, pero acaba trabajando como prostituta. En Ginebra, María se aleja cada vez más del amor a la vez que desarrolla una fascinación por el sexo.
Decir que Once minutos es la historia de una prostituta sería dar una definición muy simplista. Más importantes que la trayectoria de María, Coelho muestra que ella es capaz de extraer razón de sus duras experiencias en el exterior. María escribe en su diario: "Los evangelios y todos los textos sagrados de todas las religiones fueron escritos en el exilio, en busca de la comprensión de Dios (...), es en ese momento cuando se escriben los libros, cuando se pintan los cuadros, porque no queremos y no podemos olvidar quiénes somos."
Coelho sugiere que nunca se propone crear o evitar polémicas en sus historias; su compromiso es tan sólo hablar de aquello que le preocupa, y no de aquello que a la gente le gustaría oír. "Algunos libros nos hacen soñar, otros nos traen de vuelta a la realidad, pero ninguno puede rehuir lo que es más importante para un autor: ser honesto con aquello sobre lo que escribe," explica.
El título de Once minutos está inspirado en la novela Los siete minutos, de Irving Wallace, publicada en los años '70. Este antiguo bestseller trata de una larga batalla legal a propósito de la prohibición de un libro que describe minuciosamente los siete minutos de duración de una relación sexual. Como tal obra jamás existió, Paulo Coelho imaginaba cuál sería su contenido, hasta que se decidió a escribirlo. La idea fue abandonada, pero quedó como inspiración del título (cambiado a Once Minutos por considerar el escritor que la estimación de Wallace era demasiado conservadora), y como el intento de hablar de la asociación y disociación de los placeres del cuerpo y el alma.
En 1999, después de una conferencia en Italia, Coelho recibió en su hotel el manuscrito de una prostituta brasileña, Sonia, que contaba su vida en Europa. Este texto le interesó, y, tres años más tarde, pudo por fin conocerla en persona. Fue en Zurich, Suiza, donde ella lo llevó a la zona de prostitución, el Langstrasse, y la visita se convirtió en una insólita noche de autógrafos con las compañeras de Sonia. Después de que el hecho apareciera en la prensa, varias prostitutas más, de diversas nacionalidades, entregaron sus manuscritos a Coelho en otra tarde de autógrafos, en Ginebra. Así fue cómo conoció a María, a Amy, a Vanessa y a tantas otras. De ahí surgieron su personaje y el hilo conductor de Once minutos.
"Para escribir sobre el lado sagrado del sexo, primero tenía que entender por qué éste había sido profanado de esa manera. Mi libro no se propone ser un estudio de la prostitución. He intentado huir por completo de cualquier tono moralista, de juzgar al personaje principal por la decisión que toma. Lo que me interesa de verdad es la relación de las personas con el sexo."
Synopsis
La nueva novela de Paulo Coelho, autor del bestseller internacional El Alquimista, es la historia de María, una joven prostituta del interior de Brasil, cuyas primeras experiencias inocentes en el amor la dejan con el corazón destrozado.
A una temprana edad, María se convence de que nunca encontrará el amor verdadero, creyendo en su lugar que "el amor es algo terrible que te hará sufrir." Un encuentro casual en Río de Janeiro la lleva a Ginebra, donde ella soñaba encontrar fama y fortuna, pero acaba trabajando como prostituta. En Ginebra, María se aleja cada vez más del amor a la vez que desarrolla una fascinación por el sexo.
Decir que Once minutos es la historia de una prostituta sería dar una definición muy simplista. Más importantes que la trayectoria de María, Coelho muestra que ella es capaz de extraer razón de sus duras experiencias en el exterior. María escribe en su diario: "Los evangelios y todos los textos sagrados de todas las religiones fueron escritos en el exilio, en busca de la comprensión de Dios (...), es en ese momento cuando se escriben los libros, cuando se pintan los cuadros, porque no queremos y no podemos olvidar quiénes somos."
Coelho sugiere que nunca se propone crear o evitar polémicas en sus historias; su compromiso es tan sólo hablar de aquello que le preocupa, y no de aquello que a la gente le gustaría oír. "Algunos libros nos hacen soñar, otros nos traen de vuelta a la realidad, pero ninguno puede rehuir lo que es más importante para un autor: ser honesto con aquello sobre lo que escribe," explica.
El título de Once minutos está inspirado en la novela Los siete minutos, de Irving Wallace, publicada en los años '70. Este antiguo bestseller trata de una larga batalla legal a propósito de la prohibición de un libro que describe minuciosamente los siete minutos de duración de una relación sexual. Como tal obra jamás existió, Paulo Coelho imaginaba cuál sería su contenido, hasta que se decidió a escribirlo. La idea fue abandonada, pero quedó como inspiración del título (cambiado a Once Minutos por considerar el escritor que la estimación de Wallace era demasiado conservadora), y como el intento de hablar de la asociación y disociación de los placeres del cuerpo y el alma.
En 1999, después de una conferencia en Italia, Coelho recibió en su hotel el manuscrito de una prostituta brasileña, Sonia, que contaba su vida en Europa. Este texto le interesó, y, tres años más tarde, pudo por fin conocerla en persona. Fue en Zurich, Suiza, donde ella lo llevó a la zona de prostitución, el Langstrasse, y la visita se convirtió en una insólita noche de autógrafos con las compañeras de Sonia. Después de que el hecho apareciera en la prensa, varias prostitutas más, de diversas nacionalidades, entregaron sus manuscritos a Coelho en otra tarde de autógrafos, en Ginebra. Así fue cómo conoció a María, a Amy, a Vanessa y a tantas otras. De ahí surgieron su personaje y el hilo conductor de Once minutos.
"Para escribir sobre el lado sagrado del sexo, primero tenía que entender por qué éste había sido profanado de esa manera. Mi libro no se propone ser un estudio de la prostitución. He intentado huir por completo de cualquier tono moralista, de juzgar al personaje principal por la decisión que toma. Lo que me interesa de verdad es la relación de las personas con el sexo."
Fort Worth Star-Telegram
“A rare combination of craftsmanship, imagination and inspiration.”